Las cuatro inteligencias - Nuria Prenafeta
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Las cuatro inteligencias

21 nov Las cuatro inteligencias

“La inteligencia emocional es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ver el mundo a través de sus gafas”

Cuerpo, mente, corazón y espíritu. Estas son las cuatro dimensiones del ser, y a cada una le corresponde una inteligencia: física, mental, emocional y espirirtual, según Stephen Covey, en Los 8 hábitos. Hay investigaciones que demuestran que la incapacidad de organizarse de de manera eficiente produce envejecimiento prematuro, pérdida de claridad mental y bloqueo de nuestra inteligencia innata. También es cierto que cuanta más coherencia interna tenga una persona, más eficiente será y más creatividad, adaptabilidad y flexibilidad conseguirá desarrollar. Estas dimensiones son:

1. La inteligencia física, que se resumen en tres aspectos básicos:

a. Tener una nutrición adecuada: dominar el apetito e ingerir alimentos saludables;

b. Hacer ejercicio equilibrado

c. Descansar y relajarse, manejar el estrés y tener la mentalidad de prevenir problemas de salud.

Estos hábitos son los suelen desarrollar los deportistas para obtener el mejor rendimiento. Cuando descuidamos el cuerpo nuestra mente se resiente: se pierde concentración, creatividad, capacidad de aprender y memorizar.

2. La inteligencia mental se cultiva a través de:

a. el estudio y la educación continuos, de manera sistemática y disciplinada

b. tener una alta autoconciencia, que nos sirve para pensar rompiendo esquemas y pensar fuera de la zona de confort

c. aprender enseñando y haciendo actividades.

Descuidar el desarrollo mental lleva a la insensibilización de la conciencia, que va perdiendo facultades hasta quedar en silencio. Cuando esto ocurre perdemos visión, nos volvemos miopes, y nos dejamos llevar por juicios fruto seguir estereotipos y etiquetas. Ejercitar la conciencia del yo y de los otros implica sondear las opiniones y reacciones de las otras personas. Se trata de conocerte a un nivel más profundo y de tener la facultad de comprender a los demás, aunque no compartas sus opiniones.

3. La inteligencia emocional (IE): todo el mundo habla de ella, algunos aprenden las bases, y muchos menos la desarrollan realmente. Sin embargo, es la base del éxito en los comportamientos interpersonales e intrapersonales. Los cinco principales componentes son:

a. la autoconciencia, que es la capacidad para reflexionar sobre la propia vida, desde el autoconocimiento, detectando las áreas personales de mejora y trabajando las para superar debilidades

b. la motivación personal, que está relacionada con la visión, los valores, los objetivos, y los anhelos personales

c. la autodisciplina, que tiene que ver con el esfuerzo y la energía que eres capaz de poner para cumplir un proyecto o valores personales

d. la empatía, que es la capacidad de comprender cómo las otras personas ven y sienten las cosas. Es la habilidad real de ponerse en el lugar del otro y ver el mundo a través de sus gafas

e. las habilidades sociales y comunicacionales, que tiene que ver con interactuar óptimamente con los demás para lograr una comunicación que favorezca proyectos comunes.

Descuidar la IE puede llevar a sentimientos de frustración, rencor, ansiedad o confusión interior. Se ha demostrado que estos estados emocionales negativos provocan un mal funcionamiento rítmico y eléctrico del corazón, y disminuyen la eficiencia neurológica. Así que la IE aporta algo tan importante como necesario, la coherencia interna, que hace ganar tiempo y energía. Ir en contra de nuestros valores más profundos o de nuestra conciencia debilita nuestro sistema inmunológico. En algunas organizaciones hay auténticos virus emocionales que dinamitan la vitalidad y la motivación de las personas. Los males del corazón pueden llevar a la ira, la culpa irracional, los celos … y estas emociones negativas llevan a tener dolores de cabeza, enfermedades psicosomáticas de todo tipo; el espíritu se deprime y se desanima. Tejer constantemente relaciones sanas con nosotros mismos y con los demás es la base de una existencia feliz, y el origen de los verdaderos éxitos, personales y profesionales.

4. La inteligencia espiritual: es la más elevada. Tiene que ver con tres factores:

a. la integridad a los propios valores ya la conciencia

b. Tener un sentido de contribución a las personas ya las causas

c. Tener una voz, es decir, que tu trabajo esté alineado con tu vocación y habilidades personales.

Dar voz al espíritu es diseñar una ruta orientada hacia un horizonte que nunca se pierde de vista, porque todo lo que hagas, pienses, sientas esté orientado a tu misión en esta vida. Las personas que tienen una misión tienen una vida con sentido. Así que buscar el sentido a la propia vida es el verdadero Santo Grial de todos nosotros, y lo que va a impulsar cada uno de los actos importantes de nuestra vida personal o profesional.